La serie que dedica a Woody Allen... un episodio sobre abusos sexuales - flying birds

La serie que dedica a Woody Allen... un episodio sobre abusos sexuales

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  • La creadora de SMILF cuenta la historia de una hija víctima de su padre
La serie que dedica a Woody Allen... un episodio sobre abusos sexuales

Estos días a Woody Allen le crecen los enanos. En enero Kate Winslet decía arrepentirse de trabajar con ciertos directores de poder después de protagonizar Wonder Wheel y Timothée Chalamet ha anunciado que entregaría la totalidad de su sueldo de A Rainy Day in New York, cuyo estreno se prevé para 2018, a fundaciones feministas y por los derechos LGBT. Pero posiblemente la crítica más dura que haya podido recibir Allen no está entre los comunicados de los actores ni en sus cuentas en las redes sociales. Está en un episodio de una serie de televisión llamada SMILF, que se puede encontrar en Movistar y que no tiene piedad con el ganador de cuatro premios Oscar.
La serie SMILF, creada y protagonizada por Frankie Shaw (que de repente ha entrado en el ruedo de los autores televisivos con una sorprendente frescura), se centra en la vida de Bridgette, una mujer bastante irresponsable que renuncia a sus planes de futuro porque es madre soltera y no puede mudarse a Los Angeles para ser actriz (el título literalmente significa “madre soltera que me gustaría follar”). Y Shaw, como autora televisiva que es, también tiene sus referentes.
SMILF cita a Woody Allen, copia sus habituales títulos de crédito y a continuación habla de pederastia y abusos
En el quinto episodio de la primera temporada, por ejemplo, se puede ver un homenaje a la película alemana Corre Lola Corre de Tom Tykwer, con el personaje protagonista corriendo y viviendo la misma situación una y otra vez con distintos resultados fatales. Es por esto que, cuando llega el octavo y último episodio, uno pilla al instante la referencia de Shaw: el episodio está inspirado en Woody Allen.
El elemento que permite cazar esta referencia al vuelo son los títulos de crédito al inicio del episodio en un fondo sobre negro, imitando los comienzos de las películas de Allen, que siempre comienzan exactamente igual y dando prioridad al equipo de la película. También hay una cita del director: “El corazón quiere lo que quiere”. ¿Pero cómo puede ser un homenaje a Allen en los tiempos que corren?
Rosie O'Donnell y Frankie Shaw, protagonistas de SMILF.
Pero rápidamente se entiende el uso de esos títulos de crédito. Es un episodio centrado en los abusos sexuales que la protagonista sufrió de pequeña. Es la historia de cómo Bridgette pudo superar el trauma con la ayuda de una psicóloga y los estragos que causó en su madre (interpretada por Rosie O’Donnell), que se sentía responsable por no haberse dado cuenta de lo que ocurría bajo su techo de su propio hogar. Y cómo Bridgette, de mayor, se encuentra con su padre en un app de citas y decide quedar con él, aprovechando que ni la reconoce.
En treinta minutos SMILF desarrolla la broma más perspicaz y cruel hacia el autor de Annie Hall, Manhattan y Medianoche en París sobre el que pesan acusaciones de su ex mujer Mia Farrow y de su hija Dylan. La hija argumentaba que su padre había abusado de ella en 1992 cuando tenía 7 años, una acusación que cuenta con el apoyo de Ronan Farrow, otro hijo del actor, aunque los juzgados nunca condenaron a Allen, que defendía que era la víctima de su mujer, que quería ganarle la custodia de los hijos a toda costa después de que él comenzase a salir con Soon-Yi, hija adoptiva de Farrow.
Frankie Shaw.
Frankie Shaw. (DANIELLE LEVITT / DANIELLE LEVITT)
Este episodio, sin embargo, representa el cambio de paradigma respecto a Allen, un director sobre el que nunca había pesado la losa de estas acusaciones. Y sí, dedicarle todo un episodio sobre pederastia y abusos sexuales debe ser lo más hiriente que han hecho desde la creatividad en Hollywood. Atención a SMILF porque es una serie muy recomendable y la segunda temporada ya está en camino.
SMILF representa el cambio de paradigma en Hollywood

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